La motivación de los empleados: una cuestión pendiente

Estamos acostumbrados a escuchar que los trabajadores no siempre rinden al nivel que podrían hacerlo. Se culpa a la desidia, al estrés, al cansancio…pero hay muchos otros motivos que no se pueden achacar a los empleados y que inciden negativamente en su motivación y, de manera directa, en la productividad.

A veces no se trata de pedir más esfuerzo, de tomar medidas disciplinarias o incluso de ofrecer incentivos o compensaciones. En muchas ocasiones sería suficiente con cambiar aspectos del trabajo que acaban provocando un gran desgaste. Y ese es uno de los grandes temas pendientes de los departamentos de recursos humanos.

La racionalización de los horarios es una de las cuestiones en las que más se está incidiendo en los últimos tiempos y no es una cuestión menor. Son muchas las empresas que imponen horarios que prácticamente “acaban” con la vida de los empleados.

Una persona que trabaja de 9 a 2, tiene dos horas para comer y vuelve a trabajar de 4 a 7 no solo pierde el ritmo, sino que también pierde parte de su vida familiar. Hay trabajos, como el comercio, en el que esos horarios tienen sentido. Pero tal vez no en una oficina donde se puede hacer un horario continuado que deje tiempo libre al empleado. Tener la sensación de que se pasa la vida en el trabajo sin tiempo para disfrutar del ocio o la familia solo genera desmotivación.

Facilitar que los trabajadores tengan también una cierta “libertad” para adaptar días libres y vacaciones a sus necesidades también ayuda a crear un ambiente laboral en el que el trabajador se sienta cómodo. Saber que la empresa tiene en cuenta al trabajador le hará sentirse valorado.

Y luego existen otro tipo de alternativas importantes que van desde el reconocimiento de los logros alcanzados hasta la realización de encuestas para recabar opiniones y conocer el grado real de satisfacción de los empleados. Ofrecer expectativas de futuro es otra buena herramienta de motivación y hay muchas otras de implantación sencilla pero que, sin embargo, pueden dar grandes resultados porque, en definitiva, un trabajador motivado es un trabajador productivo.